Esta semana se ha celebrado El Día Mundial del Ahorro Energético, una cita con la que se intenta concienciar a las familias de lo importante de reducir el consumo eléctrico en los hogares. Aprovechando esta celebración, desde el comparador Acierto han querido analizar los patrones de consumo de las familias españolas y las empresas.

El perfil de consumo español

Dentro de las familias, el caso más habitual es aquella en la que siempre hay alguien en casa, que supone un 60% de los casos. Le siguen aquellos que están fuera durante la mañana y que representan el 19%. Los menos comunes son los trasnochadores, los que nunca están en casa y los que pasan la tarde fuera.

Sin embargo, estos patrones se han visto alterados como consecuencia del teletrabajo y la pandemia en general. Por ejemplo, solo en marzo el consumo de luz cayó en picado como consecuencia del parón empresarial, sin embargo, aumentó el de los hogares un 28%. Hasta el punto que las familias vieron incrementar sus recibos entre 15 y 30 euros. No obstante, en julio empezó a recuperar los niveles habituales, aunque no ha conseguido remontar en septiembre con la llegada de la segunda ola.

En cualquier caso, el ahorro energético continúa siendo una asignatura pendiente de los españoles. De hecho, el año pasado España incrementó su consumo energético casi un 2%.

Los electrodomésticos que más gastan

Los electrodomésticos, junto con la calefacción suponen el mayor gasto de la factura de luz de los hogares. Los que más consumen son, por orden, la lavadora, la secadora, el horno, el lavavajillas y la aspiradora. No obstante, esta cuestión también dependerá del tipo de aparato.

Es decir, los electrodomésticos con clasificación A consumen hasta un 80% menos que los de clase D. Además tienen un ciclo de vida mayor y un impacto ambiental menor. En cuanto a la diferencia de precio, se amortiza en 5 años.

La sostenibilidad no es un factor de compra, tampoco para la vivienda

Por desgracia, a los españoles no les importa la sostenibilidad de los productos que adquieren (el 80% reconoce que no es un factor importante para ellos), sino el precio.

Lo mismo ocurre con la vivienda: la calificación energética es el factor que menos influye en la decisión de compra o alquiler de la misma. El precio y la ubicación, por este orden, son los grandes determinantes. Tampoco invertimos en mejorar o conservar nuestros edificios. Solo 2 de cada 5 invertiría en el suyo para mejorar sus condiciones. Curiosamente, elegir una casa sostenible puede suponer un 40% de ahorro de energía, con el consiguiente ahorro económico.

Además, la edificación sostenible es otra de las grandes ignoradas: 8 de cada 10 edificios son deficientes energéticamente hablando y más de la mitad de nuestro parque de viviendas supera los 40 años de edad. Teniendo en cuenta que los edificios generan entre el 25% y el 35% de las emisiones se trata de una cuestión preocupante.

El frío también influye

El frío también influye: la bajada de las temperaturas disparará el consumo energético entre el 20% y el 30%, lo que viene a suponer casi 200 euros más. En cuanto al consumo de agua y con la bajada de las temperaturas, en días fríos gastamos entre 20 y 40 litros más (el coste de dejarla correr unos minutos más durante la ducha). Con el coste medioambiental que esto supone.

Cómo ahorrar energía en el hogar

Otro dato interesante que revela el análisis es que la factura de la luz se ha encarecido hasta un 92% durante los últimos 15 años. Por fortuna, existen una serie de hábitos que nos permitirán ahorrar energía. Tanto, que el comparador Acierto estima un ahorro de hasta 2.000 euros anuales por cuidar del medioambiente. Entre otras medidas:

  • Mantener la temperatura estable dentro de la casa en torno a los 23 grados centígrados. Las variaciones pueden suponer un 8% del consumo. Los termostatos inteligentes son un gran aliado en este punto.
  • Aislar correctamente la vivienda para evitar pérdidas (suponen el 30% del consumo). Esto pasa por instalar cortinas o estores, doble ventana, persianas, etcétera.
  • Ventilar en las horas centrales del día para evitar que la casa se enfríe y durante un periodo breve.
  • Evitar los consumos fantasma y aprovechar la luz natural.
  • Optar por electrodomésticos eficientes y hacer un buen uso de ellos: lavar la ropa a 40 grados en lugar de a 60, ajustar la temperatura del frigorífico, instalar aireadores de grifos y duchas –reduce el consumo a la mitad–, y optar por bombillas de bajo consumo. Apostar por el aislamiento para evitar pérdidas es otro punto clave (constituyen el 30% del total).
  • El comparador de seguros Acierto.com, además, recomienda comparar entre las diferentes tarifas de energía para ver cuál es la que mejor se ajusta a nuestras necesidades. Contratar un seguro de hogar que cubra los electrodomésticos en caso de avería por un fallo eléctrico, por ejemplo, es otra manera de ahorrar a la larga.

¿Qué hay de las empresas?

En cuanto a las empresas y como decíamos, durante el estado de alarma la demanda de electricidad cayó un 13% y llegó a desplomarse hasta un 20% con el endurecimiento de las medidas y el parón de prácticamente toda la actividad industrial. En algunas zonas industriales esta caída fue del 24%.

Los datos de septiembre apuntan a una reducción de hasta un 5%. El mes no ha sido como se esperaba: tras meses de subidas, el mes de la vuelta al trabajo y al cole no ha arrancado el consumo. Sin embargo, los datos que maneja la entidad indican que en España los negocios consumen un 30% más de energía que en el resto de Europa o que en Norteamérica. Una cifra preocupante.

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